Bueno gente, desaparecí un tiempo, pero acá estoy con cosas nuevas para ustedes. Como me debo a mi público, aviso que la siguiente nota va dedicada a Vicky. Ella me hinchó para que hiciera una nota de éste tipo, así que ahí va.
- Augusto, creo que las cosas no van mas
- Pero mi amor, sé que todo se puede solucionar
- No Augus, pasa que te veo y siento que estoy para mas...
No sé por qué fue, ni entiendo bien como, pero estuve saliendo con una mujer mayor. Todo perfectamente llevado salvo algunos detalles, en los que no voy a entrar porque me pongo picante y después no termino de escribir nada.
Mirtha era un avión. Pero no de Aerolineas Argentinas, que van para atrás. Mas bien como de Air France: Va todo fenómeno y después te deja tirado en el medio del Atlántico (¿o era el Pacífico?). Para los que ya se estarán preguntando hasta donde fui con algo así, solamente puedo contarles que aprendí mucho, porque Mirtha era una mina de fierro. Dura como la san puta. Y si, muchos excesos que se veían reflejados en algunos detalles en los que no voy a entrar porque me pongo melanco y no termino de escribir nada.
Decía que Mirtha era un avión. Era la poco común mina que va por todos lados pregonando "Es MirtHa, con hache!" con tda la seguridad que nos falta a nosotros los tímidos. Sin embargo, Mirtha también tenía su lado tierno. Tenía una bombacha con dibujitos. No voy a entrar en detalles de cuáles eran los dibujitos porque me pongo caluroso y no termino de escribir nada. Solamente digamos que cuando escucho un maullido, me pinta el bajón.
Estoy tratando de contarles que Mirtha era un avión. Me acuerdo la primera vez que nos acostamos juntos: me esposó a la pata de la cama y me dijo "Te voy a hacer algo que no te hicieron nunca"
Lástima que eso era robarme el DVD y la laptop.
Peor fue que ya me lo habían hecho dos veces antes.
Tengo que evitar recurrir a las esposas...
La verdad que no sé qué salió mal. No sé si fueron los mensajitos a las 3 de la mañana diciéndole "te extraño a vos y a tus cahcas", el osito pedorro que le di cuando cumplimos una semana de conocernos, o la tarjeta que adjunté diciendole "Desde que conocí tu celulitis aprendí lo que es una mujer de verdad".
La verdad que me mandé varios mocos, junto con otros que le pegué en las cortinas, pero creo que no había motivos para hacer guachadas semejantes como las que me hizo, como la vez que me dijo de acompañarla a una reunión de unos amigos de ella y cuando tenía unas copas de mas (como 13 copas de mas), empezó a decir que yo soy al sexo lo que el rejetón es a la música: lo peor que le podía pasar (agrego, con la cumbia). O como la vez que me invitó a cenar, a un hotel y a desayunar a Carlitos. Yo estaba re contento porque siempre pagaba todo yo, pero me enteré que garpó todo con la guita que hizo cuando vendió mi DVD.
Así como decía el chiste "Yo soy Sansón, manejo un camión y en el sexo soy un campeón", tendría que decir "Yo soy Augusto, rima con arbusto y en las relaciones disfuncionales soy el campeón (de las boludas)". Por lo que quiero aconsejarle, querido lector, que a partir de éste pantallazo a mi pésima experiencia tome nota y haga caso a éste consejo: No se rompa la cabeza, el culo ni la billetera con relaciones sospechosas, complicadas o recién empezadas. Tomese su tiempo y use la cabeza para otra cosa que no sea llevar el nido de carancho que está tan de moda entre los jóvenes (y algún que otro pelotudo importante), y en el caso de las niñas, no la usen solo para cabezear la cabeza. Aunque algunos cachetazos nunca están de mas.
Presten atención, sean cautelosos pero que no se les escape la tortuga.
Y si pueden, no se metan con alguna persona que esté orgullosa de tener un nombre con una hache que todos pasan por alto.
Besos y vasos
jueves, 2 de julio de 2009
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